Es una escena cada vez más común. La empresa invierte en nuevas campañas, herramientas y proveedores, pero los resultados apenas cambian. La reacción habitual consiste en invertir todavía más. Sin embargo, pocas organizaciones se preguntan si el problema realmente está en la ejecución.
Cuando las ventas disminuyen se piensa en marketing; cuando los clientes abandonan la empresa se piensa en promociones. El síntoma termina convirtiéndose en el diagnóstico y la organización interviene aquello que resulta visible mientras la causa permanece intacta.
Una organización que interpreta incorrectamente su problema rara vez deja de actuar. Invierte más, trabaja más y ejecuta más iniciativas. El deterioro aumenta porque las acciones están dirigidas al lugar equivocado.
Existe una variable que rara vez aparece en un tablero ejecutivo: la calidad de la realidad sobre la cual la dirección toma decisiones. Si esa realidad es parcial o incorrecta, incluso una excelente ejecución producirá resultados limitados.
• El marketing cambia constantemente, pero los resultados no.
• Cada área explica el problema de forma distinta.
• Se trabaja más para obtener el mismo resultado.
• Las prioridades cambian continuamente.
• Nadie puede explicar con precisión qué está ocurriendo.
Las organizaciones más eficientes no son las que ejecutan más acciones, sino aquellas que primero comprenden con precisión qué problema necesitan resolver.
Antes de decidir qué cambiar conviene comprender cómo funciona realmente la organización, cómo interactúan sus áreas y dónde comenzó la desviación.
Con frecuencia aquello que parece un problema de marketing tiene su origen en el modelo de negocio, la propuesta de valor, la estrategia comercial o la calidad de las decisiones directivas.
AliStra® busca responder una pregunta fundamental: ¿qué está ocurriendo realmente? Primero aporta claridad y después recomienda intervenciones.
Antes de preguntarse qué estrategia implementar, conviene formular una pregunta distinta: ¿estamos intentando resolver el problema correcto? Comprender la realidad precede a cualquier decisión estratégica.
Estrategia primero. Táctica después.
Antes de decidir que cambiar, comprenda que está ocurriendo.